Los retos que me plantea el ser un estudiante en línea.
Históricamente, la sociedad ha sufrido transformaciones respecto de su manera de adquirir y transmitir el conocimiento. De la misma manera, yo me encuentro en un proceso de adaptación para nuevos retos y entornos, con mi decisión de estudiar una nueva carrera.
Originalmente, en los tiempos donde no había actividades masivas era utilizado un modelo informal de educación, en el cual la información se transmitía sin usar ningún sistema, de un miembro de la comunidad a otro.
Con el advenimiento de la Revolución Industrial, el conocimiento era transmitido generalmente en la fábrica o taller, de manera vertical de la persona con más experiencia o “maestro” a los aprendices de manera rigurosa en tiempos y espacios. El conocimiento representa poder. Conforme aparecen los medios de comunicación se utiliza primero la educación por correspondencia, que prácticamente es unidireccional. Si había respuesta, requería pasar un largo tiempo entre un mensaje y otro.
Conforme se hace evidente la necesidad de una escuela, se crea el modelo de educación escolarizada presencial. La relación entre profesor y alumno se hace más ágil, pero aquel que enseña sigue teniendo un carácter de autoridad.
En paralelo, los medios masivos permiten la creación de un modelo semi-presencial, donde la voz del profesor se sustituye por grabaciones o transmisiones. La información es almacenada, transmitida y recibida en tiempos distintos. Para recibir una respuesta se sigue esperando tiempos relativamente largos.
Con la aparición de la Internet, la educación adquiere una modalidad virtual, donde grupos desde dos personas hasta multitudes pueden observar y discutir un tópico sin necesidad de compartir el mismo espacio físico. La disponibilidad de información se hace prácticamente infinita, y los mismos alumnos tienen la posibilidad de producir sus propios textos y publicarlos. El diálogo es rico y el alumno requiere por ello de hacer uso del análisis para discriminar lo que no es confiable o en su caso tomar la información que más le sirve. En este modelo cada alumno toma en sus manos la responsabilidad de avanzar a su ritmo y conforme a sus necesidades, sin necesidad de esperar a que un maestro le diga qué hacer o cómo o cuándo hacerlo.
En esta fase me encuentro en este momento. Tomando conciencia de que la modalidad en línea que me brinda la UnADM requiere de mí un papel totalmente nuevo en mi escenario de aprendizaje.
Requiero desarrollar competencias de aprendizaje con las que no contaba anteriormente: autonomía, colaboración, reflexión, creatividad, criterio selectivo. Es decir, estoy el la transición de un papel pasivo a uno activo.
Hoy requiero tomar iniciativa, sin esperar a que un docente sea el que me dé el conocimiento, sino a ver a ese docente como a un guía.
El modelo en línea al que hoy me adhiero, me exige centrar mi aprendizaje en mí, y no en el docente. Yo soy responsable de adquirir información, de discutirla, de discernirla, discriminarla y llegar a conclusiones propias. Para ello me apoyo no sólo en un docente sino en todo un grupo de personas que están en el mismo proceso que yo. Con sus opiniones, problemas, preguntas, sugerencias, yo enriquezco mi propio saber, y obtengo al final mis propios conocimientos. Tengo a mi disposición fuentes muy variadas, inagotables de información a través de la Web. Y no sólo en mi idioma natal, sino en idiomas distintos por todo el mundo.
Hoy requiero desarrollar mi capacidad de toma de decisiones. Elijo mis horarios, mis tiempos de estudio y de lectura, y sin embargo requiero también ser capaz de administrar de tal manera mi tiempo que pueda cumplir con los plazos preestablecidos por la institución para la entrega de tareas.
Al estar inmerso en un grupo tan diverso, en donde cada quien tiene una personalidad propia, requiero también aprender a reconocer mis emociones, a reaccionar con empatía, a respetar códigos de conducta, influir con liderazgo positivamente y a ponerme en los zapatos de mis interlocutores.
El modelo en línea implica para mí crear un compromiso sólido con mis propias metas, ya que de nadie más que de mí depende el que yo aprenda o no. Yo soy el único responsable de mi aprendizaje. Requiero aprender a aprender.
Hoy me doy cuenta que estoy entrando a un entorno en evolución, cambiante. De mi capacidad de respuesta depende mi éxito. Hoy dejo atrás el modelo donde todo debía memorizarlo, y donde todos competían por tener el primer lugar. En su lugar, hoy soy crítico y comunicador, porque de la claridad de mis mensajes también depende el éxito de otros, tal como cuando yo tomo información de este espacio.
Hoy paso de ser un consumidor de ideas inmutables, a ser protagonista y generador de conocimiento.
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