Holmes

En la Novela “Estudio en Escarlata”, de Sir Arthur Conan Doyle (1882), el personaje principal Sherlock Holmes realiza una investigación para resolver un caso a instancias de Scotland Yard.
A continuación hago un resumen de la historia y recalco las diferencias entre la investigación de Holmes y las de los detectives del servicio Británico. 

Los dos detectives oficiales que están asignados a esta tarea están confundidos y no logran encontrar las causas de la muerte de un hombre llamado Enoch J. Drebber, de Cleveland, Ohio, y cuyo cuerpo fue hallado por la policía en una casa abandonada. 

Ambos detectives tienen gran experiencia, pero por causas de celos profesionales, indagan cosas aisladamente, sin compartir la información entre ellos.

Al aceptar Holmes la invitación a participar en la resolución del caso, decide llegar a la escena acompañándose de su recién conocido amigo, el Doctor Watson, por principio de cuentas sin dejarse influenciar por las pesquisas iniciales, y sin formular teorías antes de contar con información fidedigna y objetiva.

En la antigua Londres, el transporte preferido es en coche tirado por caballos, así que Holmes y Watson se aproximan a la dirección que se les proporcionó, pero sin llegar hasta ella se apean unos cien metros antes. A partir de ahí, Holmes comienza a recabar sus observaciones a pie.

Observa que hay huellas de un coche y de las herraduras del caballo que tiraba de el.
Frente a la casa, encuentra a varios guardias pero se propone aún así a reunir datos del jardín y del camino. Hasta este punto, todas las observaciones de Holmes son desconocidas para los detectives de Scotland Yard, quienes se limitaron a investigar dentro de la casa.

En cuanto ve al señor Gregson, el investigador que los recibió frente a la puerta, Holmes comienza a preguntar por sus avances y toma nota de cada dato importante. Ambos detectives habían llegado por separado a ese sitio, pero ninguno de ellos llegó en coche.

Al entrar en la vivienda, la encuentra llena de polvo y aprovecha para seguir observando el suelo y las huellas que en él se encuentra. Toma nota del aspecto de cada habitación que recorren hasta llegar al comedor, donde se halla el cuerpo sin vida del Norteamericano.

En el interior se halla también el otro detective, el señor Lestrade. De nuevo Holmes pregunta la información que este ha recabado, como contenido de los bolsillos del difunto, si algo más se ha movido de su lugar original, si ya han telegrafiado a América para preguntar por conocidos o colegas. 

Personalmente, Holmes también toma aquí observaciones que no habían hecho los demás, como  percibir el olor de la boca del muerto, revisar minuciosamente el cuerpo y desabotonar sus ropas, así como examinar también el piso a su alrededor. Notó que había sangre, pero que no pertenecía al extinto señor Drebber.

Holmes utiliza otro recurso que Scotland Yard no aprovecha, y es el de relacionar lo que se va encontrando con casos similares a lo largo de la historia

Cuando se llevan por fin el cuerpo a la morgue, cae de sus ropas un anillo de bodas de mujer. Gregson infiere que el anillo pertenece a una mujer ha estado ahí. Holmes no toma eso como hecho.

El señor Lestrade descubre algo que no estaba a la vista de los demás: la palabra Rache garrapateada con sangre en la pared. Inmediatamente brinca a la conclusión de que la presunta mujer que menciona Gregson es Rachel, y que el asesino de Drebber no tuvo tiempo de escribirlo completo.

Holmes se dispone entonces a examinar la habitación, para lo cual utiliza una cinta métrica y una lupa. Toma medidas en el suelo, en las paredes, recoge un montoncillo de polvo, analiza la escritura de la pared con su lente, y se toma buen tiempo en todo este proceso.

Por último, pide el nombre del policía que hizo el descubrimiento, para ir a interrogarlo.

Antes de irse, sorprende a sus colegas anunciando que el caso se trata de un asesinato, cometido por un hombre con estatura de 1.90, joven, diestro, cuyas uñas probablemente están largas, que calzaba botas de puntera cuadrada, que llegó en carruaje tirado por un caballo al que le acababan de cambiar una herradura y que fumaba cigarrillos de una marca específica.
Holmes llega también a la conclusión de que la palabra Rache no es un nombre de mujer, sino que se trata de “venganza” en idioma Alemán.

A estas alturas, Holmes tiene prácticamente resuelto el caso, y solo le falta averiguar el nombre del asesino.

A todas estas conclusiones llegó utilizando el método deductivo y la observación minuciosa.

La entrevista con el policía agrega los datos de que el sospechoso regresó a la escena del crimen fingiendo estar ebrio, presuntamente para recuperar el anillo que olvidara junto al cuerpo de su víctima. Traía un abrigo café.

Holmes publica un anuncio falso en el periódico avisando del hallazgo del anillo en el camino. Con esto pretende que el sospechoso venga a recogerlo, pues mostró antes gran interés en recuperarlo.

Aquí toma Holmes un descanso y se deleita escuchando un concierto. En una investigación, como en el estudio, el solaz y las pausas sirven para descansar. Los otros detectives sin embargo no cejaron en sus intentos por hallar al asesino.

Al anuncio responde una anciana, declarando que el anillo pertenece a su hija. Holmes la sigue hasta su supuesto domicilio para descubrir que el asesino lo engaño con un disfraz, y que la dirección a la que llegaría no es suya.

Al día siguiente Holmes reúne a un grupo de jóvenes reclutas que le apoyarán buscando información en las calles de Londres.

Gregson por su parte no cree que Holmes ya tenga resuelto el caso, y se encarga de averiguar el ultimo domicilio en Londres de Drebber. De ahí deduce que éste vivía en una pensión, donde molestaba a la hija de la dueña. Por esta razón, el hermano de la chica persigue a la víctima y lo asesina para vengar el honor de su hermana. Gregson aprehende a este hombre.

Lestrade por su parte sigue otro rumbo y trata de hallar al asociado de Drebber, un señor Stangerson que viajaba con el. Cuando se disponía a apresarlo, lo halló muerto en su hotel, junto con otra inscripción de la palabra Rache en la pared.

Entre las pertenencias de la nueva víctima fueron hallados un telegrama con la inscripción “J. H. está en Europa” y una cajita con dos pastillas. Una de estas dos pastillas resulta ser veneno.

Holmes con esto declara tener la conclusión del caso, y ofrece aprehender personalmente al asesino, para lo cual iniciará un viaje. En ese instante llega el líder de los jovenzuelos y avisa que el coche que pidió Holmes ya está frente a la casa. Holmes pide que el cochero suba a ayudarle con el equipaje.

Cuando el hombre entra, Holmes lo esposa en el proceso de cerrar una de sus maletas, y lo presenta como Jefferson Hopes, el asesino que buscaban. El cochero intenta saltar por la ventana para huir, pero es interceptado y sometido por Watson, Gregson, Lestrade y el mismo Holmes.

Hopes no alcanzó a ser juzgado, pues murió en su celda la noche siguiente víctima del estallido de un aneurisma que le aquejaba.


Holmes explicó después que los últimos eslabones confirmaron su suposición de que el asesino era Jefferson Hopes, quien había envenenado a Drebber. Holmes telegrafió a América después de su primera entrevista con Lestrade en la escena del crimen, y descubrió que Drebber había estado casado, que había sido amenazado en Cleveland por un hombre llamado Jefferson Hopes, a quien habían apresado por ello. Hopes era rival de amores de Drebber, y ese fue el móvil del crimen. Hopes siguió a Drebber hasta Londres, donde se hizo pasar por cochero hasta hallar a su víctima. Lo cercó, lo condujo con engaños hasta la casa abandonada y ahí lo obligó a tomar el veneno. Holmes dedujo que Hopes seguiría trabajando como cochero y utilizó a los jovenzuelos para encontrar el coche, el conductor y concertar la recogida para el falso viaje de Holmes. 

Referencias
Conan Doyle, Arthur, (1882), Study in Scarlett

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